Historia de una boda
Rebecca & Hugh en Borgo di Tragliata: once años y todo lo que viene después
De la escuela en Irlanda a su vida en Vancouver, Rebecca y Hugh reunieron su mundo en Italia el Día de San Patricio, entre promesas, música y nuevos recuerdos.

Antes de Vancouver, antes de los vuelos a Italia, había una escuela en Irlanda. Rebecca y Hugh se conocieron allí, once años antes de su boda: tiempo suficiente para que una historia de amor creciera junto a quienes la viven.
El 17 de marzo de 2026, aquella historia los llevó a Borgo di Tragliata, en el campo a las afueras de Roma. Pensaban que casarse el Día de San Patricio daba buena suerte. Y, si la suerte quería sumarse a la lista de invitados, habría sido bastante descortés rechazarla.
Se reunieron unas ciento diez personas, en su mayoría irlandesas, con viajes que empezaron en lugares tan lejanos como Australia, Nueva Zelanda y Canadá. Rebecca y Hugh vivían ahora en Vancouver. Reunir a sus amigos y familiares era una de las razones más profundas de aquella celebración.
Se habían enamorado del carácter rústico del Borgo y de la posibilidad de que todos se alojaran juntos durante tres días. Una bienvenida en Borgo Antico, acompañada por el Dynamic Duo de The Gloves, dio a aquel reencuentro su primer marco musical. La comida, el vino y el espíritu de convivencia de Italia ya los habían conquistado. Allí había un lugar donde quedarse un poco más.


Once años, una nueva promesa
El día de la boda comenzó con los preparativos de Rebecca, con Sabrina Galluzzo a cargo del peinado y el maquillaje. Después de once años juntos, todavía había algo nuevo en prepararse para encontrarse con Hugh de aquella manera: dentro de un día imaginado para ellos, con sus seres queridos por fin cerca.
En el jardín Massello, el piano de The Gloves acompañó la ceremonia simbólica. Los vestidos amarillos de las damas de honor y las flores de Debra Flower pasaron a formar parte del escenario de su promesa, junto al verde y al carácter rústico del Borgo.
Las fotografías muestran a los invitados reunidos en el jardín. Ante ellos, dos personas que ya habían compartido una parte importante de su vida elegían una nueva forma para ese compromiso. “Juntos” contenía once años de recuerdos, con mucho espacio todavía por delante.

Por fin en el mismo lugar
En la terraza Massello, el aperitivo dio al día espacio para respirar. La música seguía acompañándolo; las bebidas en las manos y los amigos reunidos en las fotos hablan de un momento más relajado entre la ceremonia y la cena.
Cuando se vive lejos, estar en el mismo sitio tiene un valor especial. Aquella tarde hizo tangible el deseo de Rebecca y Hugh: su mundo cerca, con tiempo para compartir.
Esa cercanía vuelve en las fotografías de Illaria Frabetti: sus rostros uno junto al otro, una risa, un paseo de la mano entre olivos. Junto a las escenas compartidas con los invitados, aparece ese espacio más pequeño que les pertenece a los dos. La celebración podía contener ambas cosas: el placer de un gran reencuentro y la comodidad familiar de ser pareja.

Las voces alrededor de su historia
La cena reunió a todos dentro de Massello. La música de fondo dejó espacio a las palabras de Rebecca, Hugh, el padre de ella y el hermano de él: cuatro voces conectadas con la misma historia desde distintos lugares.
Después de once años, una pareja tiene a su alrededor personas que conocen sus comienzos y otras que han compartido capítulos más recientes. Reunirlas en una misma mesa acercaba también esas partes de su vida. En una fotografía en blanco y negro, Rebecca levanta su copa: un gesto sencillo dentro de un día construido alrededor del placer de estar allí.
Además de las fotografías, la pareja había elegido un relato en movimiento de su boda de la mano de Fashion Video – Umberto Atterga. Esa elección formaba parte del mismo deseo de llevarse a casa algo del reencuentro, para cuando el Borgo volviera a quedar lejos y se reanudara la vida en Vancouver.

Un beso antes de que cambie el ritmo
El corte del pastel llegó antes de la fiesta. En las fotografías, Rebecca y Hugh se besan entre fuentes de chispas: una imagen luminosa con ambos en el centro.
Después de las promesas y las palabras durante la cena, este paso tenía otra ligereza. El día se acercaba a su capítulo más libre, pero todavía había tiempo para un beso. Pronto le tocaría a la música cambiar el ritmo.

El primer baile con “Love You for a Long Time”
Para su primer baile eligieron “Love You for a Long Time”, de Maggie Rogers. Después de once años, el título encontró una resonancia natural en su historia, guardando algo del tiempo ya compartido y dejando abierto el futuro.
En las fotografías, los invitados los rodean, reunidos cerca de ese espacio para dos. Rebecca y Hugh en el centro, su mundo alrededor: en aquella disposición tan sencilla había mucho del significado de la boda.
La familiaridad de un amor largo permanecía dentro de un momento nuevo. Desde allí, la historia podía pasar de la ternura a la celebración sin perder su hilo.

Al Teatro, de lleno a la fiesta
En el Teatro de Borgo di Tragliata, el reencuentro encontró otra clase de energía.
El espectáculo en directo de The Gloves reunió a ocho músicos, voces principales masculina y femenina y una sección de metales. Desde el piano de la ceremonia hasta la fuerza de la banda completa, la música había recorrido el día con Rebecca y Hugh. Ahora llegaba su crescendo: el escenario, el ritmo, el intercambio con los invitados.
Las fotografías de la fiesta muestran esa participación. Manos levantadas, corbatas aflojadas, personas girándose hacia la cámara bajo las luces azules. Rebecca ríe con el ramo en la mano; junto a ella, un invitado señala hacia el objetivo. La cercanía que habían deseado al comienzo del viaje se había vuelto más sonora, más libre y llena de movimiento.
Los gustos de la pareja recorrían el indie, el pop rock, los años ochenta y noventa y artistas contemporáneos, entre ellos Olivia Dean y Maggie Rogers. Las canciones de otros años tienen un pequeño defecto: a veces recuerdan nuestra edad con una precisión excesiva.
Con la banda atrayendo a los invitados a la celebración, había espacio para cantar, bailar y soltarse juntos. Después, el DJ tomó el relevo del espectáculo en directo y prolongó la noche. El deseo de reunir a sus seres queridos había pasado por el jardín, la terraza y la mesa de la cena; en el Teatro se convirtió en una pista de baile compartida.
Rebecca y Hugh se habían conocido en la escuela en Irlanda. Once años después, personas de todos los rincones de su mundo habían cruzado océanos para llegar hasta ellos. Durante tres días, el Borgo había dado un pequeño descanso a aquellas distancias.
En el centro estaban los dos: una mano familiar que tomar, una nueva promesa y todo lo que venía después.




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El equipo de la boda
- Lugar de celebración
- Borgo di Tragliata
- Música en vivo y fiesta
- The Gloves
- Fotografía
- Illaria Frabetti
- Vídeo de boda
- Umberto Atterga Films
- Diseño floral
- Debra Flower
- Maquillaje y peinado
- Sabrina Galluzzo
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